martes, 1 de diciembre de 2009

El sabor del dolor es tan amargo como el veneno.


Y esa sensación recorre todo tu cuerpo como un escalofrío,
te paraliza y de repente ya no sientes el cuerpo,
tu mente se vuelve blanca, sin reacción,
un nudo te sube por la boca del estómago y corres al baño,
tal vez a echar tus premoniciones, tu odio y tus ganas de nada.

Vuelves a leer, a pensar; no, no es una broma y desearías que así fuera,
y a tu mente acude cada sorpresa preparada en tu mente, cada palabra queriendo salir por tu boca,
cada beso y abrazo que quisiste dar y no lo hiciste por dar tiempo a curar, por no precipitarte.
Y esa vocecita interna que te decía que de nuevo ibas a sufrir, pero no salía de tí una pizca siquiera de odio, para tratar a nadie como te habían tratado a tí.

Hoy es uno de esos días, de tantos días que desearías no haberte levantado jamás de la cama, que te escondes entre las mantas deseando que todo pase, que nadie te busque, que nadie te hable, sólo esperar que las lágrimas inunden tu cara y que el odio que sientes se esfume para dejar paso a la nada.
Duele tanto fingir que estás bien...duele tanto el dolor...que sólo esperas que acabe contigo.

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Y todo pasará, ya lo verás. Pero ahora, nada que te diga será creíble o mitigará tu dolor.


BESOTES.

Tus acurrus ternurosas dijo...

¡Te queremos y aqui estaremos siempre! Para reír, llorar, hablar, darnos amor...XD no lo olvides nunca, tus acurrus XD (Sori, Jessy, Mar, Martu, Floren, Pau,...)